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Festival Folclórico Patrimonio Cultural y Artístico |
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El Festival Folclórico Colombiano tiene una historia para contar, el tolimense Guillermo Angulo Gómez, nos hace el relato de cómo se vivió la primera versión de ésta fiesta nacional.
En el año de 1959 desempeñaba el cargo de Personero Municipal de Ibagué, por designación que hiciera, Roberto Parra Bernal, un hombre de excelentes virtudes, quien era Alcalde de Ibagué.
El 20 de Enero de 1959, el Consejo de Ibagué expidió el Acuerdo No. 2, en virtud del cual se creó la “Semana Musical y del Folclor Tolimense”, que debía realizarse anualmente en la última semana del mes de Junio.
Estableció dicho Acuerdo, que la organización de las festividades estuviera a cargo de la “Junta Municipal de Turismo”; integrada por representantes del Concejo, la industria, el comercio, organismos musicales, artistas tolimenses, periodistas y por los señores Alcalde y Personero de Ibagué. Tuve el honor de ser escogido como Presidente de la Junta de Turismo, que enfrentaba el gran reto de sacar adelante unas fiestas que no tenían antecedentes en la historia de Ibagué. |
Desde un principio enfrentamos dos problemas: la financiación del festival y la difícil situación de orden público que azotaba los pueblos del Tolima. Tuvimos el acierto de escoger a Adriano Tribín Piedrahita, como Director del Festival, al que aportó la inteligencia, el dinamismo y la capacidad creadora que fueron constante de su vida.
Cuando estábamos en plena actividad, fuimos citados con carácter urgente por el Señor Presidente de la República, Alberto Lleras Camargo, a una reunión en el viejo Palacio de San Carlos.
El Presidente Lleras, con el señorío y la seriedad que lo caracterizaban expresó extensamente las razones que tenía su gobierno para oponerse a la realización del festival folclórico, argumentando que no estaba en condiciones de garantizar que las festividades transcurrieran en calma, e insinuando que podrían ser escenario de graves enfrentamientos.
Nosotros expresamos nuestras razones y con infinito respeto le dijimos al Presidente Lleras que no podíamos cancelar los actos que pretendían devolverle al Tolima la alegría perdida en tantos años de violencia. A los pocos días recibí una llamada del señor Ex – Presidente Dario Echandía, quien me dijo, de la manera más amable: “Guillermito, no sean tan insensatos, aún es tiempo de cancelar el festival”.
Así pensaba Rafael Parga Cortés, nuestro Gobernador y gran amigo, sobre quien recaían grandes responsabilidades. Ante la situación planteada, resolvimos convocar un “Cabildo Abierto” para que el pueblo Ibaguereño expresara su opinión y decidiera el camino a seguir.
Fue un acto inolvidable, que tuvo como escenario los salones del Concejo, que fueron insuficientes para dar cabida a una multitud fervorosa, integrada por todas las clases sociales de Ibagué. Como el Gobernador Rafael Parga se abstuvo de asistir, se designó una comisión que se trasladó al Hotel “San Jorge” en donde residía el inolvidable “Lord”.
Luego de intensos diálogos, Rafael ingresó a los salones del Concejo donde escuchó múltiples y juiciosas intervenciones. Cuando caía la tarde, sonaron los tiples y guitarras, anunciando que el festival seguía adelante. Como algo insólito para los tiempos que vivíamos, todo transcurrió en paz, así hubiesen llegado de la llanura y de la cordillera personas que guardaban rencores en el alma. Se bailaba en las calles, en los parques al son de las bandas de músicos y de las orquestas locales, y se escuchaban los bambucos alegres y sentidos de nuestra música vernácula. Fueron unas fiestas alegres y sencillas, adornadas por las reinas que representaban las distintas secciones del país.
Betty García Ramírez, una encantadora muchacha a quien tuve el honor de coronar, fue elegida Reina de Ibagué. Ella desde entonces ha dedicado su vida a exaltar los valores de nuestra tierra. Para representar al Tolima, los compañeros de Junta escogieron a mi hermana Gloria Angulo Gómez, quien era solista de los coros del Conservatorio, y había perfeccionado su voz en la ciudad de Roma.
María Cristina Barreto González, una linda mujer vallecaucana, fue la Primera Reina Nacional del Folclor. Su coronación tuvo lugar en solemne acto celebrado en el Teatro Tolima. De allí salió hacia el Círculo Social de Ibagué, en donde fue homenajeada por nuestra sociedad con un gran Baile de Gala. Así terminaron las festividades del mes de junio de 1959. Después, y gracias al dinamismo de Adriano Tribín, el festival folclórico se consolidó nacionalmente y adquirió mayores dimensiones. Baste decir –a manera de ejemplo– que en Ibagué nació el ballet de Sonia Osorio, cuando viajó desde la ciudad de Barranquilla con un selecto grupo de lindas mujeres y distinguidos caballeros, acompañando a Julieta Devis Pereira, quien fue Reina Nacional del Folclor.
Se trataba de unos jóvenes pertenecientes al Country Club de Barranquilla, a quienes Sonia Osorio preparó debidamente para que bailaran en nuestras viejas calles, las cumbias y los porros de la Costa Caribe. Han pasado 50 años desde el día en que para bien del Tolima nació el Festival Folclórico.
Ojalá perdure para siempre, pues las gentes –hoy más que nunca– necesitamos estímulos que nos hagan olvidar tantas tristezas y desesperanzas. |
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